VESTIR DESPUÉS DE LOS 60 AÑOS.

No es fácil encontrar un estilo de vestir, a partir de los sesenta años, que nos haga sentir cómodas y atractivas. Para empezar, encontrar prendas que se adapten la nueva configuración de nuestro cuerpo es todo un reto pues, la morfología varía con la edad y en la mayoría de los casos de forma asimétrica; cuerpos delgados con tripa, cuerpos gruesos con piernas delgadas…, hay infinidad de complexiones físicas que se agrupan en tres grandes grupos: endomorfo, ectomorfo y mesomorfo, que a su vez se subdividen en cinco tipos. Todos se utilizan para describir la estructura física. El problema es que la edad hace que se generen multitud de subtipos que no recogen los patrones estandarizados del la industria de la moda. Es un auténtico reto encontrar prendas que no incomoden y sientan bien.

Todo esto, unido a una cierta inercia hacia vestir para disimular más que a favorecer, va desdibujando el estilo y uniformando la vestimenta entre las mujeres de más de sesenta años. Afortunadamente, gracias a las redes sociales y otros medios de comunicación, se visibilizan otras formas de enfrentarse a esa etapa de la vida tanto en el modo de alimentarse, de mantenerse en forma, física y mentalmente, como en el vestir. Ejemplos como Norma Duval o Mar Flores enfrentándose a retos de fuerza y resistencia abren la mente de otras muchas mujeres hacia la motivación de que con esfuerzo, disciplina y vida alimentación saludables se puede tener una gran calidad de vida durante muchos años.

El reto es encontrar un estilo que sea fresco, versátil y elegante. La sociedad y la familia colocan a la mujer unos roles en las distintas etapas de la vida que , a partir de los sesenta años, tiende a desdibujarla, a hacerla invisible como mujer. Hay que luchar contra esos estereotipos, marcar nuestro espacio vital visualizándonos como protagonistas sociales de gran valor y, sin duda alguna , la imagen que proyectamos es un modo de hacerlo. Merece la pena dedicar atención a nuestra forma de vestir porque es la primera imagen que proyectamos, el mensaje con el que nos van a analizar y determinar muchas de las apreciaciones sobre nuestra persona. Muchos estudios determinan que la indumentaria es uno de los factores más determinantes en el control de la imagen. Pues vamos a utilizarlo como un modo de luchar contra la invisibilidad y el silencio social.

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